Hay fechas que marcan un antes y un después en la historia de la informática. El anuncio de Steve Jobs en la WWDC de 2005 fue una de ellas: Apple abandonaba los procesadores PowerPC de IBM y Motorola para adoptar los chips x86 de Intel. Dos décadas después, aquel movimiento sigue siendo uno de los giros estratégicos más audaces de la industria tecnológica. Y lo que hace aún más fascinante la historia es que Apple volvió a repetir la jugada en 2020, esta vez dejando atrás a Intel para diseñar sus propios chips bajo la arquitectura ARM con la familia Apple Silicon. Dos transiciones en veinte años que revelan, mejor que cualquier análisis, cómo funciona el pensamiento a largo plazo en Cupertino y qué papel ha jugado la arquitectura del procesador en la guerra por el escritorio y el portátil.

Por qué Apple le dio la espalda a PowerPC en 2005

A principios de los 2000, Apple llevaba años atrapada en una relación cada vez más frustrante con IBM y Motorola, los fabricantes de los procesadores PowerPC que equipaban los Mac. El problema no era solo de rendimiento bruto, sino de hoja de ruta: IBM priorizaba sus grandes clientes empresariales y de supercomputación, y la evolución de los chips para ordenadores de consumo quedaba en un segundo plano. El G5, presentado con grandes promesas en 2003, resultó ser un callejón sin salida en portátiles: consumía demasiada energía, generaba demasiado calor y nunca llegó a los PowerBook. Apple necesitaba chips que pudieran vivir en un MacBook sin necesitar refrigeración industrial.

Intel, en cambio, estaba a punto de lanzar su arquitectura Core, que prometía un salto dramático en la relación rendimiento por vatio. Para Jobs, la decisión era matemáticamente clara. Además, existía un factor que muy poca gente conocía en ese momento: Apple llevaba años compilando versiones secretas de Mac OS X para arquitectura x86, precisamente como seguro ante este escenario. La transición, que Jobs prometió completar en dos años, se terminó en apenas doce meses. Los primeros Mac con Intel llegaron en enero de 2006, y la industria del PC nunca volvió a ver a Apple de la misma manera.

Especificaciones técnicas de una era: lo que definió los Macs Intel

Durante quince años, los Mac con Intel abarcaron desde el humilde Mac mini hasta el Mac Pro de torre. Estos son algunos de los hitos técnicos que definieron esa época:

  • Primer chip Intel en un Mac: Core Duo (enero de 2006, en el iMac y el MacBook Pro)
  • Arquitectura base: x86-64, compatible con el ecosistema de software Windows y Linux
  • Tecnología clave habilitada: Boot Camp, que permitía arrancar Windows de forma nativa en un Mac
  • Generaciones de CPU cubiertas: desde los Core 2 Duo hasta los Core i9 de 10ª generación
  • Último Mac Intel lanzado: Mac Pro con Intel Xeon, que convivió con los primeros Apple Silicon hasta 2023
Apple completó la transición de PowerPC a Intel en la mitad del tiempo prometido, un logro de ingeniería de software que todavía sorprende a los veteranos del sector.

La segunda ruptura: cuando Intel ya no era suficientemente buena

La ironía de la historia es que los mismos motivos que llevaron a Apple a adoptar Intel acabaron empujándola a abandonarla. A finales de la década de 2010, Intel atravesaba una de sus peores crisis en décadas: retrasos continuos en el salto a nuevos nodos de fabricación, problemas de rendimiento térmico en los portátiles más delgados y una hoja de ruta que avanzaba a trompicones. Los MacBook Pro de esa época eran célebres por el throttling, es decir, la reducción automática de velocidad para evitar el sobrecalentamiento. Los usuarios se quejaban de que máquinas de más de dos mil euros no podían mantener su rendimiento máximo bajo carga sostenida.

Mientras tanto, Apple llevaba años diseñando sus propios chips para iPhone y iPad bajo la arquitectura ARM, y los resultados eran extraordinarios. La familia A-series demostraba que era posible obtener un rendimiento de clase desktop con un consumo energético muy inferior al de Intel. En noviembre de 2020, Apple presentó el M1, y la industria del PC tuvo que recalibrar todas sus referencias. Los primeros MacBook Air con M1 ofrecían una autonomía y un rendimiento que los portátiles Windows con Intel de precio similar no podían igualar. La transición a Apple Silicon, de nuevo, se completó antes de lo previsto. Si quieres entender qué implica la arquitectura del procesador para el rendimiento cotidiano, nuestra guía sobre el mejor procesador en 2026: AMD vs Intel ofrece un contexto muy útil para comparar filosofías de diseño.

¿Qué supone para el comprador en España?

A efectos prácticos, en 2025 ya no tiene ningún sentido comprar un Mac nuevo con Intel. Apple dejó de venderlos en su tienda oficial hace tiempo y el soporte de software se va reduciendo progresivamente con cada nueva versión de macOS. Si estás en el mercado de segunda mano buscando un Mac Intel para ahorrar dinero, ten en cuenta que la vida útil en términos de actualizaciones del sistema operativo es limitada. En tiendas como PcComponentes o Amazon España sigue habiendo stock de reacondicionados, pero la recomendación editorial es clara: si vas a invertir en un Mac, que sea con Apple Silicon. Los precios de entrada del ecosistema Apple Silicon en España arrancan desde los Mac mini con M4, con un precio oficial en la tienda Apple España que, orientativamente, ronda los 700-800 euros dependiendo de la configuración, aunque los modelos Pro y los portátiles se sitúan bastante por encima.

Nuestra valoración

El aniversario de los veinte años de los Macs Intel es una excusa perfecta para reflexionar sobre algo más profundo: la voluntad de Apple de romper con su propio ecosistema cuando la tecnología lo exige, aunque eso suponga un coste de transición enorme para desarrolladores y usuarios. No muchas empresas son capaces de hacer eso dos veces en dos décadas y salir reforzadas en ambas ocasiones. La era Intel fue necesaria, fue exitosa y, en última instancia, fue prescindible. Eso dice mucho de la capacidad de adaptación de Apple y bastante poco de la capacidad de Intel para retener a sus clientes más exigentes.

Para el usuario español que evalúa hoy una compra, el mensaje es sencillo: la era Intel en Mac es historia, y es historia reciente. Apple Silicon ha redefinido lo que se puede esperar de un portátil en términos de autonomía y rendimiento silencioso, y la competencia en el mundo Windows —con AMD y Qualcomm apretando fuerte— no ha hecho sino beneficiar al consumidor final. Si estás esperando para renovar, no esperes más: el salto desde cualquier Mac Intel de más de cuatro años es brutal y se nota desde el primer día.