Nvidia no frena el ritmo en el mundo de los procesadores. La compañía acaba de desvelar los detalles iniciales de Rosa, la nueva CPU que sucederá a Vera y que incorporará núcleos de nueva generación bajo el nombre en clave Rigel. Estos núcleos adoptan la arquitectura Armv9.2, se benefician de una mayor caché L2 y trabajarán con memoria más rápida. La noticia, adelantada por ComputerBase, confirma que Nvidia tiene una hoja de ruta ambiciosa en el segmento de procesadores propios, y que Jensen Huang —CEO de la compañía— ya dejó claro en declaraciones directas a ese medio que la firma prefiere los núcleos Arm "de catálogo", es decir, diseños estándar de Arm en lugar de desarrollar microarquitecturas completamente propias. Una elección estratégica con implicaciones muy concretas para el rendimiento y el ecosistema.

Rosa y los núcleos Rigel: la evolución natural de la arquitectura Vera

Para entender qué representa Rosa, hay que situarla dentro de la progresión de CPUs que Nvidia está construyendo. Vera es la generación actual, y Rosa es su sucesora directa, manteniendo la misma base arquitectónica pero con mejoras significativas. El salto más importante llega con los núcleos Rigel, que implementan la especificación Armv9.2, la versión más reciente del estándar de Arm que introduce mejoras en rendimiento por vatio, capacidades de seguridad ampliadas y soporte nativo para instrucciones vectoriales más potentes. Para el usuario técnico: Armv9.2 no es simplemente un número mayor, es una revisión que trae consigo extensiones clave para cargas de trabajo de inteligencia artificial y computación de alto rendimiento.

Además del salto generacional en la ISA (conjunto de instrucciones), Rosa mejora la jerarquía de caché con más L2 por núcleo, lo que reduce la latencia en accesos a datos frecuentes y alivia la presión sobre la memoria principal. Combinado con soporte para memoria más rápida, el resultado teórico es un procesador significativamente más capaz tanto en cargas sostenidas como en tareas que requieren acceso intensivo a datos. En el mercado hispanohablante, este tipo de procesadores tiene relevancia directa en centros de datos, infraestructura cloud y estaciones de trabajo de IA, segmentos en pleno crecimiento en España y Latinoamérica.

Especificaciones técnicas

Los datos confirmados hasta ahora sobre la CPU Rosa con núcleos Rigel son los siguientes:

  • Nombre en clave: Rosa
  • Núcleos: Rigel (generación sucesora de los núcleos de Vera)
  • Arquitectura ISA: Armv9.2
  • Caché L2: Mayor capacidad respecto a la generación Vera
  • Tipo de memoria: Soporte para memoria más rápida que la generación anterior
  • Base arquitectónica: Compartida con Vera (evolución, no ruptura)
  • Estrategia de diseño: Núcleos Arm estándar ("off-the-shelf"), según Jensen Huang
Jensen Huang confirmó personalmente a ComputerBase que Nvidia prefiere los núcleos Arm de catálogo frente al diseño de microarquitecturas propias, una apuesta estratégica que define toda la hoja de ruta de CPUs de la compañía.

La apuesta de Nvidia por Arm estándar frente al diseño propio: ¿acierto o limitación?

La declaración de Jensen Huang sobre el uso de núcleos Arm "de la estantería" (off-the-shelf) es probablemente el dato más revelador de toda la noticia. En el sector, esto contrasta directamente con la estrategia de Apple, que diseña sus propios núcleos Arm desde cero para los chips de la serie M, o con lo que hace Qualcomm con sus núcleos Oryon. Nvidia, en cambio, opta por tomar los diseños de referencia de Arm y construir alrededor de ellos su propuesta diferencial, principalmente en el apartado de interconexión con GPUs, memoria de ancho de banda elevado y aceleración de IA. Esta filosofía tiene ventajas claras: menor tiempo de desarrollo, mayor previsibilidad en el calendario y acceso inmediato a las últimas revisiones de la arquitectura Arm sin el coste de ingeniería de un diseño custom.

La contrapartida es que Nvidia difícilmente podrá competir núcleo a núcleo con Apple Silicon o con los mejores diseños personalizados en rendimiento monohilo. Sin embargo, ese no parece ser el objetivo: las CPUs de Nvidia están pensadas para ecosistemas donde la GPU y la CPU trabajan en estrecha colaboración, como en las plataformas Grace Hopper o en futuras soluciones integradas. En ese contexto, optimizar la coherencia de memoria y el ancho de banda entre CPU y GPU tiene más valor que exprimir cada megahercio del núcleo individual. Para los compradores empresariales y los equipos de infraestructura de IA en el mercado hispanohablante, esto se traduce en plataformas más predecibles y con soporte de ecosistema más amplio. Si estás evaluando procesadores para 2026, nuestra guía sobre el mejor procesador en 2026 puede darte contexto adicional sobre cómo posicionar estas arquitecturas frente a AMD e Intel.

¿Qué supone para el comprador hispanohablante?

Las CPUs Nvidia de la familia Vera y Rosa no son procesadores de consumo que vayas a encontrar mañana en PcComponentes o en Amazon para montarte un PC de escritorio. Su destino principal son los grandes sistemas de computación, servidores de IA y plataformas de infraestructura cloud. Dicho esto, su impacto llega de forma indirecta al usuario final: los servicios de IA que usamos a diario —desde modelos de lenguaje hasta herramientas de generación de imagen— se ejecutan sobre hardware de este tipo. En cuanto a precios y disponibilidad concretos, Nvidia no ha publicado cifras oficiales para Rosa, por lo que cualquier estimación sería especulativa. No hay fecha de lanzamiento confirmada en la fuente. Lo que sí es claro es que Rosa representa la siguiente iteración planificada tras Vera, lo que sugiere una hoja de ruta activa y en progresión.

Nuestra valoración

Nvidia está haciendo algo inteligente con Rosa y los núcleos Rigel: en lugar de intentar ganar la carrera del rendimiento monohilo contra Apple o Qualcomm —una batalla que no le corresponde librar—, está consolidando una propuesta diferencial donde la CPU es el copiloto perfecto de su GPU. La adopción de Armv9.2 con más L2 y memoria más rápida no es una revolución, pero es exactamente el tipo de evolución incremental bien ejecutada que genera confianza en los clientes empresariales. En un mercado como el de la IA, donde la estabilidad de plataforma y el ecosistema de software importan tanto como los GHz, esta estrategia tiene mucho sentido.

Para el usuario o empresa hispanohablante que esté evaluando infraestructura de IA o computación de alto rendimiento, Rosa es una señal clara de que Nvidia tiene intención de permanecer en el negocio de los procesadores a largo plazo, y no como actor secundario. La pregunta relevante no es si Rosa será el procesador más potente del mercado en rendimiento puro —probablemente no—, sino si ofrecerá la mejor integración dentro del ecosistema Nvidia. Y ahí, con la ventaja que la compañía ya tiene en GPUs y software de IA, las probabilidades están claramente de su lado.