Si estabas esperando que los precios de la memoria RAM y los SSD volvieran a caer como en años anteriores, las últimas señales del mercado global de semiconductores son una ducha fría. La demanda de inteligencia artificial está actuando como un potente contrapeso a la saturación del mercado de consumo: mientras los usuarios domésticos empiezan a resistirse a seguir pagando más por memoria, los grandes centros de datos y los gigantes tecnológicos absorben toneladas de DRAM y NAND para alimentar sus sistemas de IA. El resultado es un mercado partido en dos, donde el consumidor corriente paga las consecuencias de una guerra tecnológica en la que no participa. Según los análisis recogidos por Tom's Hardware, esta presión al alza en los precios de DRAM y NAND se extendería al menos hasta el tercer trimestre de 2026.

La demanda de IA rompe el ciclo bajista de la memoria

El mercado de la memoria ha sido históricamente muy cíclico: períodos de escasez y precios disparados se alternan con épocas de sobreoferta y rebajas notables. Durante 2023 vivimos uno de esos valles, con precios de RAM y almacenamiento NAND en mínimos que alegraron las carteras de muchos aficionados al hardware. Pero ese ciclo bajista ha chocado de frente con un factor nuevo y enormemente poderoso: el apetito insaciable de la inteligencia artificial por memoria de alta capacidad y ancho de banda. Los servidores que entrenan y ejecutan modelos de lenguaje masivos necesitan cantidades industriales de DRAM —especialmente en su variante HBM (High Bandwidth Memory)— y también enormes volúmenes de almacenamiento NAND para gestionar datos de entrenamiento. Esta demanda profesional y empresarial está absorbiendo la producción de los grandes fabricantes como Samsung, SK Hynix y Micron, dejando menos capacidad disponible para el mercado de consumo y, en consecuencia, sosteniendo o elevando los precios.

Lo que resulta especialmente significativo es que, por primera vez en mucho tiempo, la demanda empresarial está desacoplada de la demanda de consumo. Normalmente, cuando el consumidor afloja el gasto, los fabricantes bajan precios para estimular las ventas. Ahora mismo ese mecanismo está roto: aunque los compradores domésticos están llegando a su límite de asequibilidad —es decir, se niegan a pagar más— los fabricantes no tienen ninguna urgencia por bajar precios porque sus fábricas ya trabajan a pleno rendimiento para servir a los clientes de IA. Este es el escenario que se proyecta al menos hasta que termine el tercer trimestre de 2026, según las previsiones manejadas en el sector.

Especificaciones del problema: qué tipos de memoria están afectados

No toda la memoria se comporta igual en este contexto. Conviene entender qué segmentos están bajo mayor presión y cuáles podrían tener algo más de margen:

  • DRAM de consumo (DDR5/DDR4): precio al alza por la tensión en la cadena de suministro global, aunque el consumidor ya muestra resistencia a subidas adicionales.
  • HBM (High Bandwidth Memory): demanda explosiva procedente de fabricantes de GPUs y aceleradores de IA; producción prácticamente agotada a largo plazo.
  • NAND Flash (SSD y almacenamiento): también en tendencia alcista, impulsada tanto por centros de datos como por el consumo de smartphones de gama alta.
  • Presión de precios prevista hasta al menos Q3 2026: horizonte temporal manejado por el sector según las fuentes consultadas por Tom's Hardware.
  • Factor limitante en consumo: los usuarios finales han tocado un techo de gasto, lo que podría moderar parcialmente las subidas en el segmento de consumo.
La demanda de inteligencia artificial está sosteniendo los precios de DRAM y NAND al menos hasta el tercer trimestre de 2026, dejando al consumidor doméstico sin el alivio que esperaba.

Un mercado partido: IA contra el consumidor de a pie

La situación actual tiene un componente casi irónico: la revolución de la IA, que se vende como una tecnología democratizadora, está encareciendo los componentes de hardware para el usuario de a pie. Las grandes tecnológicas —Meta, Google, Microsoft, Amazon y un largo etcétera— compiten ferozmente por asegurarse suministros de memoria para sus infraestructuras, y en esa pugna tienen infinitamente más músculo que cualquier fabricante de PCs de consumo o cualquier usuario final que quiera ampliar su equipo. Los fabricantes de memoria, lógicamente, priorizan a sus clientes más rentables y de mayor volumen.

Comparado con el ciclo anterior, la diferencia es notable. En 2023, la sobreoferta de NAND llegó a hundir los precios de los SSD a niveles históricamente bajos, y muchos compradores aprovecharon para hacerse con unidades de 2 TB o 4 TB a precios que parecían imposibles hace apenas un par de años. Ese escenario no parece que vaya a repetirse a corto plazo. Para quienes están pensando en ampliar la RAM de su PC o renovar el almacenamiento, entender bien cuánta RAM necesitas realmente en 2026 puede ayudar a tomar una decisión más inteligente y evitar gastar de más en un momento en que cada euro cuenta.

¿Qué supone para el comprador hispanohablante?

En España y en Latinoamérica, el impacto se traduce de forma directa en el precio de kits de RAM DDR5 y DDR4, así como en el de los SSD NVMe y SATA más populares. Los precios orientativos actuales en tiendas como PcComponentes, Amazon España o MediaMarkt reflejan ya esta tendencia alcista, y no se esperan caídas significativas antes de finales de 2026. En América Latina, donde los productos de hardware llegan con aranceles y márgenes adicionales sobre los precios de origen, el golpe es aún más pronunciado. No existe ninguna previsión oficial de precios por país, pero la tendencia global apunta a que quien necesite ampliar memoria o almacenamiento debería valorar si puede permitirse esperar —asumiendo que los precios no bajarán pronto— o si le compensa comprar ahora para no pillar el mercado en un momento aún más caro. Las grandes plataformas de venta online y las tiendas especializadas de cada país siguen siendo el mejor termómetro para comparar precios en tiempo real.

Nuestra valoración

Este ciclo de mercado es frustrante para el consumidor, y no hay que andarse con rodeos: si tenías pensado ampliar la RAM de tu PC o comprar un SSD nuevo esperando precios de derribo como los de 2023, toca ajustar expectativas. La realidad es que la IA ha cambiado las reglas del juego de la memoria de forma estructural, al menos a medio plazo. No estamos ante una subida especulativa pasajera, sino ante un cambio en quién manda en la cadena de demanda, y ahora mismo ese alguien no eres tú ni yo.

Dicho esto, el consejo práctico es claro: si tu equipo ya tiene 16 GB de DDR4 o DDR5 y un SSD decente, no hay urgencia real por actualizar solo por actualizar. Si, en cambio, tienes una necesidad concreta —un equipo con 8 GB que se queda corto, un disco casi lleno— no esperes milagros bajistas y compra cuando encuentres una buena oferta puntual. Las promociones siguen existiendo, pero el suelo de precios ya no está donde estaba. Para quienes montan PC nuevo, la clave es no sobredimensionar: compra lo que necesitas ahora y no lo que quizás necesitarás en tres años, porque el mercado de segunda mano seguirá siendo una alternativa razonable cuando los precios finalmente se normalicen.