Lexar ha anunciado oficialmente el THOR Ultra, su nueva familia de unidades SSD con interfaz PCIe 5.0 x4 en formato M.2. La gama cubre capacidades desde 512 GB hasta 4 TB y promete velocidades de hasta 11.000 MB/s en lectura secuencial, lo que la sitúa como una propuesta muy competitiva dentro del segmento de alta velocidad. Lo más llamativo, sin embargo, no son las cifras en sí, sino la decisión de Lexar de prescindir de caché DRAM dedicada y aun así alcanzar ese rendimiento: una apuesta técnica que tiene implicaciones directas en precio, consumo y comportamiento bajo carga sostenida. Para cualquier usuario que esté armando un PC de alto rendimiento en 2026, esta unidad merece una atención especial.
Un diseño sin DRAM: apuesta por la eficiencia frente a la velocidad bruta
La arquitectura del THOR Ultra se apoya en un controlador fabricado en proceso de 6 nm que, en lugar de contar con memoria DRAM dedicada para gestionar las tablas de mapeo de bloques, recurre a tres tecnologías combinadas: firmware optimizado, soporte HMB (Host Memory Buffer, que utiliza parte de la RAM del sistema como caché de direccionamiento) y una caché pseudo-SLC adaptativa. Esta última convierte temporalmente parte de la NAND en modo SLC —una celda por bit en lugar de tres o cuatro— para ofrecer velocidades de escritura máximas durante ráfagas cortas, y luego transfiere esos datos al almacenamiento convencional de mayor densidad.
Eliminar la DRAM tiene ventajas claras: reduce el coste de fabricación, simplifica el diseño de la PCB y disminuye el consumo energético general de la unidad. Pero también implica un riesgo bien conocido en el sector: cuando la caché SLC se llena y la unidad debe escribir directamente sobre la NAND TLC o QLC, las velocidades pueden caer de forma notable. Por eso, aunque las cifras de pico son impresionantes, será imprescindible esperar a pruebas exhaustivas con cargas de trabajo sostenidas —como transferencias de archivos de gran tamaño o escrituras continuas— para confirmar si el THOR Ultra mantiene el tipo donde otros SSDs sin DRAM han fallado.
Especificaciones técnicas
La familia THOR Ultra ofrece distintos perfiles de rendimiento según la capacidad. Los modelos de 1 TB, 2 TB y 4 TB comparten las velocidades máximas, mientras que el de 512 GB queda algo por detrás debido a que una población menor de chips NAND reduce el grado de paralelismo interno —es decir, hay menos canales trabajando simultáneamente—, lo que limita el rendimiento tanto en lectura como en escritura.
- Interfaz: PCIe 5.0 x4, formato M.2
- Capacidades disponibles: 512 GB, 1 TB, 2 TB y 4 TB
- Velocidad de lectura secuencial (1/2/4 TB): hasta 11.000 MB/s
- Velocidad de escritura secuencial (1/2/4 TB): hasta 10.000 MB/s
- Velocidad de lectura secuencial (512 GB): 9.900 MB/s; escritura: 5.000 MB/s
- IOPS aleatorias máximas: 2,2 millones en lectura y 1,9 millones en escritura
- Controlador: fabricado en proceso de 6 nm, sin DRAM dedicada
- Caché: pseudo-SLC adaptativa + HMB (Host Memory Buffer)
- Resistencia (TBW): 350 TBW (512 GB) — 3.000 TBW (4 TB)
- Garantía: 5 años (sujeta al límite de resistencia)
3.000 TBW de resistencia en el modelo de 4 TB es un dato excepcionalmente alto para un SSD de consumo sin DRAM dedicada: supone poder escribir el equivalente a la capacidad completa de la unidad unas 750 veces.
PCIe 5.0 sin saturar la interfaz: ¿decisión inteligente o limitación disfrazada?
Los SSDs PCIe 5.0 más rápidos del mercado rozan los 14.000 MB/s en lectura secuencial. El THOR Ultra se queda en 11.000 MB/s, una diferencia de aproximadamente un 21% que, sobre el papel, puede parecer significativa. Sin embargo, Lexar parece haber optado deliberadamente por no saturar la interfaz, lo que tiene sus propias ventajas: un controlador que no opera al límite absoluto genera menos calor, lo que puede suponer la diferencia entre necesitar un disipador adicional o no. En un mercado donde los SSDs PCIe 5.0 más agresivos llegan a superar los 70-80 °C bajo carga y requieren soluciones de disipación activa, una unidad que rinde a menor temperatura puede ser más cómoda de integrar en un sistema ya de por sí cargado térmicamente.
En comparación con la generación anterior, cualquier modelo de la familia THOR Ultra supera ampliamente a los SSDs PCIe 4.0 convencionales, que raramente superan los 7.000 MB/s en lectura. Para la inmensa mayoría de usuarios —incluyendo gamers, creadores de contenido y profesionales del vídeo— ese salto del 50% o más respecto a PCIe 4.0 es perfectamente perceptible en cargas reales: tiempos de carga de proyectos, transferencia de archivos RAW o copia de imágenes de disco. Si te interesa profundizar en qué SSD NVMe encaja mejor con tu configuración actual, nuestra guía de los mejores SSD NVMe para gaming en 2026 puede ayudarte a tomar la decisión con criterio.
¿Qué supone para el comprador hispanohablante?
Lexar no ha publicado precio oficial ni fecha de disponibilidad global para el THOR Ultra, por lo que cualquier cifra concreta sería una especulación. Lo que sí podemos decir es que, si el controlador sin DRAM se traduce en un descuento apreciable respecto a rivales de rendimiento similar —como los SSDs PCIe 5.0 con DRAM de marcas como Crucial, Kingston o Samsung—, el THOR Ultra podría posicionarse como una opción muy atractiva en la franja media-alta del mercado de almacenamiento. En España, plataformas como PcComponentes o Amazon.es suelen listar los productos Lexar con relativa rapidez tras su disponibilidad internacional. En Latinoamérica, la distribución depende más del país: en México y Argentina es habitual encontrar la marca en MercadoLibre y tiendas especializadas de electrónica, aunque los precios en pesos pueden variar considerablemente respecto al precio base en dólares o euros. Habrá que estar atentos al lanzamiento oficial para conocer el precio de venta al público.
Nuestra valoración
El Lexar THOR Ultra es una propuesta técnicamente interesante que demuestra que se pueden alcanzar velocidades muy altas en PCIe 5.0 sin necesidad de incluir DRAM dedicada, siempre que el firmware y la gestión de caché estén bien implementados. Los 3.000 TBW del modelo de 4 TB son un argumento de peso para usuarios exigentes que manejan grandes volúmenes de datos. Y el enfoque de no saturar la interfaz para reducir el calor generado es una decisión madura, no una limitación encubierta.
Dicho esto, la palabra clave aquí es "esperar a las pruebas independientes". Un SSD sin DRAM puede brillar en los benchmarks de pico y decepcionar en escrituras sostenidas largas, y eso es exactamente lo que los análisis en profundidad deben demostrar o refutar. Si las cifras reales se sostienen bajo carga continua y el precio resulta competitivo respecto a los modelos con DRAM del mismo segmento, el THOR Ultra será una compra muy recomendable tanto para gamers que buscan máxima velocidad de carga como para creadores de contenido que trabajan con archivos de gran tamaño. Si el precio es similar al de la competencia con DRAM, la ecuación se complica.




